Siempre
tener en cuenta los determinantes sociales de la salud mental, tales como el nivel de vida y
las condiciones
de trabajo; prevenir y promover la salud,
incluida la mental, mediante actividades que, entre otros aspectos, reduzcan la estigmatización y
la discriminación y mejorar
los servicios de salud, incluidos los de salud
ocupacional, para ampliar el acceso a la atención científicamente contrastada.
Recordar que la salud
mental implica más que la ausencia de un
trastorno mental. Las
personas psíquicamente sanas también pueden presentar
ante algunas circunstancias como conflictos personales, sociales o laborales,
un rango de conductas,
emociones y cogniciones, que pueden ser poco
adaptativas y/o funcionales para su propia
salud y para la resolución de dicho problema sin
que por ello se trate de un trastorno mental.
Por eso es importante crear ambientes saludables de trabajo. El siguiente link de la OMS nos habla del tema.
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